McGuffin

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Siete. Como los días de la semana, las notas musicales, los samurais. El número perfecto.

Este año en Cinefranca indagamos en la clasificación que fijó Gregorio Magno y que Santo Tomás perfeccionó. Seguramente ninguna de las películas elegidas se hizo con la idea de servir de retablo de un vicio carnal. Pero, en todas, uno de ellos se asoma sobre los demás, arrastra a los personajes, devora vidas. Y no sólo acompañándose de un buen Chianti.

En pleno imperio temporal de Doña Cuaresma, desplegaremos el heptálogo de Don Carnal. No podemos decir quién nos ha inspirado más, quizá es que tampoco lo sabemos.

 

Pecados. La concupiscencia a la que tiende nuestra naturaleza humana nos convierte en seres débiles ante la tentación. Y caemos.

Cada edición os incitamos al placer, y esta no va a ser menos. La noche del viernes abriremos con “El buscavidas” de Robert Rossen, y después la desmenuzaremos ante la chimenea y con copa de balón, con dos grandes figuras del periodismo cultural patrio: Carlos Boyero y Jesús Ruiz Mantilla.

Seguiremos seduciéndoos el fin de semana con nuestros esperados momentos de dispersión: dipsomanía en jardines no tan prohibidos, pitanzas suculentas locales, cenas seductoras y fiestas desenfrenadas.

 

Capitales. Puesto que el resto de los vicios derivan de ellos.

Desde el siglo IV hasta ahora, puede que el pecado se haya sofisticado, tecnificado, disfrazado de tendencia. Pero lo  cierto es que avanzamos, como decía uno de los más ilustres invitados de esta edición: “Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria”.

En cuanto a nosotros toca, arrancamos con ira cualquier atisbo de pereza, la mayor falta sería tropezar en la soberbia de creer que la envidia ajena a nuestros momentos álgidos de lujuria cinéfila es un triunfo. Lo que avariciamos es que améis Villafranca y saciéis la gula de séptimo arte este fin de semana.

 

Y los recordatorios anuales: nuestro espíritu es el de una cooperativa cultural. Es una iniciativa de un grupo de amigos y familiares para amigos presentes y futuros, tras la que no existe el ánimo de lucro y que ajusta su precio a los costes reales del proyecto.

Y subrayar que Cinefranca no podría tener lugar sin el apoyo del Ayuntamiento de Villafranca del Bierzo y la cesión del Teatro Gil y Carrasco para su celebración.