McGuffin

McGuffin

“Polvo serán, mas polvo enamorado.”

Así acaba Quevedo su soneto “Amor constante más allá de la muerte”. Y con ese sentimiento eterno nos atrevemos en esta edición de Cinefranca.

¿Qué mejor excusa para juntarnos en este frío invierno que un puñado de historias de amor?

Elegir esos amores no ha sido fácil. Como glosaba otro de nuestros grandes del Siglo de Oro, Lope de Vega, “quien lo probó lo sabe”. Cada cual ama un particular sabor en estas lides, y aunque es inevitable a veces cierto almibaramiento, debe haber picante, sal, y amargor.

De la intensidad a la ligereza, de la poesía a la frivolidad, y de lo cotidiano a lo surrealista. Será un fin de semana de vaivenes sentimentales. Enamorarse en Villafranca es sencillo, y ella, como buena celestina, mezclará a propios y extraños en sus rincones, y nosotros la ayudaremos a alcahuetear celebrando botilladas, cocktails y cenas de postín.

El viernes abriremos con una comedia española, y después disfrutaremos de una tertulia en la chimenea con una invitada muy especial, una mujer de pluma ágil y una mirada falta de prejuicios. Desentrañaremos lo que suponen las historias de amor como motores de los guiones, la medida exacta entre humor y emoción, el diálogo rápido frente a la descripción narrativa.

Cinefranca cumple un lustro. Esta será la quinta edición desde aquel primer viaje. Seguimos enamorados del proyecto como amantes primerizos. Enamorados de escuchar caer risas desde los palcos superiores con Buster Keaton al son del maestro Casas, de descubrir ojos humedecidos al encenderse las luces, de convertir al Pitillo en una bolera, y bailar proyectando a Ethan Hawke poniéndose de pie en una mesa, de los botillazos y las copitas, de las tertulias trasnochadoras de chimenea, de cruzar una Villafranca vacía y helada para abrir un teatro centenario, del perro lanoso.

Esperamos que todos estos recuerdos no se pierdan en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

Y, debemos recordarlo: el espíritu de Cinefranca es el de una cooperativa cultural. Es la plasmación de una iniciativa de un grupo de amigos y familiares para amigos presentes y futuros, tras la que no existe el ánimo de lucro y que ajusta su precio a los costes reales del proyecto.

Finalmente, subrayar que Cinefranca no podría tener lugar sin el apoyo del Ayuntamiento de Villafranca del Bierzo y la cesión del Teatro Gil y Carrasco para su celebración.