McGuffin

McGuffin

“A mis soledades voy” escribió Lope. Y ese es el huidizo tema de Cinefranca en el cambio de década. En El Bierzo conocemos esos retiros deseados, esa búsqueda de la descansada vida que “huye del mundanal ruido” como diría Fray Luis. San Genadio, a unos pocos kilómetros de Villafranca, dio nombre al Valle del Silencio y vivió “a solas, sin testigo” en Peñalba de Santiago ejerciendo el ascetismo. Consiguió disfrutar de esa “intimidad polar, infinitud finita” que describió Dickinson.

Pero dentro de la galería de aislamientos -sabemos que Castell, el solitario de Sábato, hubiera preferido un túnel-, no vamos a reflejar solo los ansiados. En Cinefranca cabrán historias sobre la incomunicación cultural y emocional, sobre la reclusión de una clase social, e incluso sobre encierros sin razón conocida. En algunas de las películas escogidas deberemos dejarnos llevar a zonas ignotas o, simplemente, al medio del mar.

El viernes, para abrir las soledades, proyectaremos “O que arde” de Óliver Laxe. La película ha ganado el Premio del Jurado (“Un certain regard”) de la última edición del Festival de Cannes y el Premio a la Mejor Película y al Mejor Guión del Festival Mar del Plata 2019. Además, está nominada a 4 Premios Goya (entre ellos, mejor película y mejor director), 5 Premios Feroz (incluyendo mejor película y mejor director) y 2 Premios Gaudí. Deseamos que, cuando la veamos en nuestro Teatro, podamos celebrar que ha aumentado la lista de premios.

Y en la tertulia posterior conversaremos sobre la misantropía pero con una compañía difícilmente mejorable. Tendremos el honor de contar con el propio Oliver Laxe para hablar de su película, y le acompañaran: María Sánchez, poeta y escritora, y Manuel Jabois, periodista y escritor. Las copas de balón y el calor de la chimenea harán el resto.
El fin de semana seguirá sin ningún retraimiento. Pese al elogio de la intimidad en esta edición, no íbamos a sacrificar nuestros momentos de concurrencia. Entre las películas, como cada año, habrá cocktails, cenas y fiesta. Y, por supuesto, el piano del maestro Casas acompañando de nuevo a Pamplinas.

Hemos de recordar que nuestro espíritu es el de una cooperativa cultural. Es la iniciativa de un grupo de amigos y familiares para amigos presentes y futuros, tras la que no existe el ánimo de lucro y que ajusta su precio a los costes reales del proyecto.

Y destacar que Cinefranca no podría tener lugar sin el valioso apoyo del Ayuntamiento de Villafranca del Bierzo, y la cesión del Teatro Gil y Carrasco para su celebración.