Películas

O que arde (Oliver Laxe; 2019)

El tercer largometraje de Oliver Laxe “O que Arde”, fue seleccionado para la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes 2019 y obtuvo el premio especial del Jurado entre las películas de esa sección del certamen cinematográfico más prestigioso del mundo. Laxe siempre va a Cannes y siempre se trae un premio de allí. Con “Todos vos sodes capitans” obtuvo el premio FIPRESCI en 2010. Con “Mimosas”, el Gran Premio de la Semana de la Crítica en 2016. “O que arde” transcurre en el medio rural, muy cerca de Villafranca, en una aldea de Los Ancares. Aborda una historia de reencuentro Un pirómano sale de la cárcel y vuelve a la casa de su madre en un pueblo vaciado. El aislamiento del mundo al que retorna el exrecluso marca el episodio. Los dos actores protagonistas, Amador Arias y Benedicta Sánchez debutan ante la cámara. Y son tan buenos como el fuego.

 

El Ángel Exterminador (Luis Buñuel, 1962)

Primera película de Luis Buñuel que proyectamos en Cinefranca. El aislamiento es un tema recurrente en su filmografía. Sus dos últimas producciones mexicanas, esta y el mediometraje “Simón del Desierto”, lo abordan de forma directa. En “El Ángel Exterminador”, absurdo e incontestable, llega a una fiesta de la alta sociedad mejicana. Buñuel no se sintió satisfecho del resultado de esta excelente idea, cuyo guion escribió con Luis Alcoriza. Hubiera preferido rodarla en Londres o París, con mayor lujo. Vistas las producciones de sus películas francesas, nos parece que Buñuel se equivocaba. La élite está perfectamente retratada en estos náufragos de la calle Providencia. El título es un préstamo de Jose Bergamín. Las repeticiones, los planos surrealistas, la implacable progresión de la asfixia resultan memorables.

 

Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003)

Nos sentimos aislados cuando no conocemos el idioma. Sobre esta sencilla premisa está construida esta comedia romántica que sucede en Tokio, Según van pasando los años y las cintas, “Lost in Translation” se vuelve más una película de sus protagonistas, Bill Murray y Scarlett Johansson, que de su directora, Sofia Coppola. Los actores están magníficos, Bill Murray como un actor en sus cincuenta harto de viajes y existencia, y una jovencísima Scarlett Johansson, como esposa sola, desocupada, llena de gracia, belleza y vida. La directora ha dicho en alguna ocasión que nunca hubiera rodado la película sin Murray, quien contribuye al guion con la improvisación de unos cuantos diálogos. Acertad cuáles.

 

La Escopeta Nacional (Luis García Berlanga, 1978)

¿Qué pinta esta película en un ciclo sobre el aislamiento? La respuesta no es que los personajes se hallan aislados en una finca de caza -aunque podría serlo-.Tampoco es que la película es la sátira más certera que se ha disparado sobre las élites españolas, describiendo con excelente oído y fina puntería su aislamiento endémico de la sociedad que gobiernan. Aunque podría serlo. No lo es, finalmente, que muchos de los personajes, desde el Marqués de Leguineche (Luis Escobar), pasando por su hijo, Luis José (López Vázquez), hasta el industrioso Canivelll (Saza), con sus colecciones, pajas o avaricias estén aislados del resto. Es por la suma de estas tres razones. Y, además, porque es una comedia muy divertida que no ha perdido un ápice de su gracia dialogada, interpretada y dirigida con excelente ritmo. Y porque nos da la gana, que diría el marqués.

 

El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980)

En el hotel Overlook. Un escritor en crisis creativa -mejor no cruzarse con ellos-, Jack Torrance, es contratado para vivir con su mujer y su hijo en el edificio gigante, mientras el hotel permanece cerrado en la temporada de invierno. Más aislamiento, imposible. Stanley Kubrick agarró la historia de Stephen King, otro descontento de los muchos que Stanley dejó por el camino -“un cabrón y el mejor director del mundo”, según el inextinguible Kirk Douglas-. Jack Nicholson puso sus delirantes jetas al demente y Shirley Duvall sus horrorizadas caras a la víctima. Ambos semblantes le dieron empaque, tras esforzadísimas sesiones de tomas y tomas, a esta producción de terror, desde su estreno un clásico del género. Sus planos iniciales le sirvieron a Ridley Scott para cerrar uno de los montajes de Blade Runner, cuya proyección disfrutamos ya en Cinefranca.

 

Stalker (Andrei Tarkovski, 1979)

El espacio también se puede aislar. A La Zona nadie puede acceder. Y sin embargo, el stalker, el merodeador, entrará. Quizá, la obra maestra de Tarkovski, un director que ha pasado a la historia del cine con solo siete películas. A las marcas de la casa, esos pocos planos -menos que minutos tiene la película-. el talento visual extraordinario -jamás el agua se vio en el cine como en esta película-, la reflexión honda sobre cuestiones generales del hombre -el valor, la soledad, la transgresión-, añade una historia de ciencia-ficción muy bien contada. Por esas cosas de la Unión Soviética, un país que nunca entendió el genio nada acomodaticio del director ruso, unos cuantos rollos del rodaje se perdieron por lo que Tarkovski tuvo que rodar de nuevo buena parte del material. El milagro de Andrei. Geoff Dyer escribió un excelente libro sobre esta película, Zona. A él nos remitimos.

 

Las Aventuras de Jeremiah Johnson, (Sidney Pollack, 1972)

Sidney Pollack dijo que Jeremiah Johnson era su película muda. Encerró en un western soñador, más de bosque y montaña que de pradera y llanura, a Robert Redford, con el guapo subido, rodeado del espíritu de la Naturaleza. Para las localizaciones, el director y dos de sus productores recorrieron más de 26.000 millas del estado de Iowa. Se siente uno identificado, más que con el personaje y su apasionante peripecia, con la Humanidad, capacitada para enviar tan buen ejemplar en ornato de la armonía natural. Por eso deja la película un humor tan limpio a quien la ve. El personaje protagonista, encarnado con maestría por Robert Redford, naturalmente, se aísla. El espectador, no.

 

El Navegante (Buster Keaton, 1924)

“Parece que Buster Kiton ha hecho una película en el fondo del mar con su sombrerito de paja encima de la escafandra de buzo”. Esto le escribe Salvador Dalí a Federico García Lorca en 1925. Dalí se refería a “El Navegante”. El aislamiento en el mar ha dado lugar a buenas y variadas películas, desde “L´Atalante” a “Calma Total”, pasando por “Náufragos” o “Das Boot”. En esta ocasión, hemos elegido una nueva comedia de Pamplinas. Las esforzadas peripecias acuáticas y ese camino tortuoso de seducción, tan característico de Buster Keaton, basado no tanto en la proeza, como en la mera resistencia física ante la adversidad, dan para buenos gags. Ricardo Casas los subrayará al piano con su habitual maestría.